Según la Real Academia de Lengua “tocar” es la acción que se realiza por medio del sentido del tacto para poder sentir, conocer y reconocer texturas y superficies.
Lo grave del asunto es que justamente el verbo TOCAR no va a menudo asociado a la sexualidad propia de la mujer.
Hace unos días en mi paso por un geriátrico de la ciudad escuchaba a una dama de edad, hablar sobre las relaciones sexuales en su época. Pudor, miedo, inhibición total. Aseguraba claramente “Nunca nos desnudábamos, hacíamos el amor con una bata puesta”. La verdad no me sorprendió, ya sabía de antemano que la sexualidad femenina fue siempre reprimida y cuestionada por el machismo universal del catolicismo. Lo que me llamó la atención fue, que aún, en pleno siglo XXI, sigue habiendo mujeres ¡Inhibidas sexualmente¡ Mujeres no mayores de 45 años. No conocen sus cuerpos; saben que son féminas por sus senos y sus vaginas, que por cierto, ni siquiera se tomaron la molestia en mirarlas; mucho menos tocarlas. Porque fueron y algunas siguen siendo criadas para satisfacer al hombre. . Porque crecieron con la idea absurda de que conocerse y tocarse a sí mismas estaba mal, era pecado. Porque pensaron que HACER EL AMOR era sólo para “Procrear y dar a luz”. Pero ¿qué hay de nuestras propias necesidades sexuales? La mayoría de ellas, incluyendo a mi madre; no tienen idea de lo que es un ORGASMO. Cuando lo expliqué recibí miradas inquisidoras y ataques de pánico!!! Pero es la verdad. El sexo no tiene que doler, no tiene que ser obligatorio, no tiene que ser reprimido y mucho menos condicionado. Si el hombre disfruta tanto y termina completamente extasiado, ¿Por qué nosotras no? No existe ninguna diferencia. La masturbación femenina ha sido satanizada desde hace siglos, convirtiendo a la mujer en una esclava sexual del hombre, que servía para abrir las piernas, parir y criar a sus hijos. Pero es tiempo de cambiar. Las mujeres hemos salido adelante, hemos obligado al hombre a respetar nuestros derechos y a tratarnos como iguales. Entonces, ¿Por qué no aceptarnos como individuos sexuales, conocernos y autosatisfacernos? ¿Por qué no experimentar el placer de un orgasmo? La mayoría de los hombres se creen expertos en el tema, pero la verdad es que son, en su mayoría; inútiles. Creen fielmente que el gemido de la mujer durante el coito es su placer, pero ni siquiera están conscientes que la mayoría finge para hacerlos sentir bien. Y a muchos no les interesa, no tienen idea de lo que es el clítoris y como estimularlo; o el punto G. ¡Punto G! Es prácticamente otro idioma. Pero, ¿Por qué esperanzar nuestro placer en ellos si podemos hacerlo nosotras mismas? Basta de miedos, basta de tabúes, basta de complejos.
Te invito mujer, a que te conozcas, a que te sientas, a qué te gustes; a que te ames. Desnúdate, explórate sin miedos. Lo único que puedes perder es esa venda que te impide verte. No te ignores más. Date amor para recibir amor. Conócete para exigir placer.
Te incito a hacerte el amor a ti misma. Porque si tu no lo haces, entonces ¿Quién va a querer hacerlo contigo?